Un G20 que no sirve para nada
por
Serge Halimi
Director de Le Monde diplomatique, París
La reunión del G20 en Washington el 15-11-08 fue presentada como un nuevo Bretton Woods, en alusión a los acuerdos que establecieron un nuevo orden económico internacional tras la Segunda Guerra Mundial. Nada más lejos de ello. Tras la fachada de cambio y diversidad, se escondían la defensa del libre comercio, del sistema financiero y la pretensión de alcanzar un acuerdo de urgencia en la Ronda de Doha de la OMC.
La reunión del G20 en Washington el 15-11-08 fue presentada como un nuevo Bretton Woods, en alusión a los acuerdos que establecieron un nuevo orden económico internacional tras la Segunda Guerra Mundial. Nada más lejos de ello. Tras la fachada de cambio y diversidad, se escondían la defensa del libre comercio, del sistema financiero y la pretensión de alcanzar un acuerdo de urgencia en la Ronda de Doha de la OMC.
Victorias y enmienda
por
Raúl Cazal
A la salida de la estación del Metro de El Valle, al sur de Caracas, un grafitti reza lo siguiente: “este es un peo de clases”. De alguna manera esta frase que ya tenía tiempo pintada en la pared, a la luz de los resultados de las elecciones regionales que se realizaron en Venezuela el pasado 23 de noviembre, cobra un notable interés para la discusión de los partidos políticos y movimientos populares que impulsan la Revolución Bolivariana en este país.
A la salida de la estación del Metro de El Valle, al sur de Caracas, un grafitti reza lo siguiente: “este es un peo de clases”. De alguna manera esta frase que ya tenía tiempo pintada en la pared, a la luz de los resultados de las elecciones regionales que se realizaron en Venezuela el pasado 23 de noviembre, cobra un notable interés para la discusión de los partidos políticos y movimientos populares que impulsan la Revolución Bolivariana en este país.
Colombia entre la estafa de las pirámides y el atraco de la banca
Más de dos millones de colombianos con la plata en veremos
por
Juan Alberto Sánchez Marín
“Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia”, exclama Arturo Cova, el personaje central de La Vorágine, al inicio de la novela de José Eustasio Rivera, en 1924. Cuarenta y tres años después, en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, Apolinar Moscote le completa la frase: “Y lo único eficaz es la violencia.”
“Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia”, exclama Arturo Cova, el personaje central de La Vorágine, al inicio de la novela de José Eustasio Rivera, en 1924. Cuarenta y tres años después, en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, Apolinar Moscote le completa la frase: “Y lo único eficaz es la violencia.”



